
Estuve en febrero de 2011.
Cómo llegar:
Sólo se puede llegar Livingston en lancha. Hay tres formas de hacerlo.
Si se viene desde Flores – Tikal, hay que tomar un ómnibus hasta Río Dulce. En Río Dulce, las lanchas colectivas salían por lo menos hasta la una de la tarde. El servicio incluye el paseo por el Lago Izabal, con diversas paradas (Castillo San Felipe, Biotopo Chocón Machacas, etc.). El viaje en lancha dura aproximadamente 2 horas.
Si se viene desde Ciudad de Guatemala – Antigua, hay que tomar un ómnibus de la empresa Litegua hasta la ciudad de Puerto Barrios, y allí tomar una lancha. El viaje dura aproximadamente 30 minutos.
Si se viene desde Belize, las lanchas salen desde Punta Gorda.
Sea cual fuere la procedencia, lo recomendable es trasladarse lo más temprano posible, porque tanto las lanchas como los ómnibus suelen salir hasta el mediodía.
Algunos datos:
Livingston es una aldea que constituye un enclave de la cultura garífuna, descendientes de negros huidos de la esclavitud desde las islas del Caribe en tiempos coloniales. Tienen su propio dialecto.
El pueblo es muy pequeño, con una calle principal que nace en el muelle, que tiene apenas 4 ó 5 cuadras de comercios. Es un lugar muy rústico.
Hace mucho calor durante todo el año.
Dónde dormir:
Hay varios hostels, posadas y hoteles cerca del muelle y por la calle principal. Es fácil al llegar caminar y buscar con tranquilidad (a no ser por el acoso de los vendedores). Yo caminé casi hasta el final de la zona céntrica, doblé a la izquierda por la calle que va a la iglesia, y luego a la derecha en la primera o segunda calle, luego caminé dos cuadras y encontré el Hotel Garífuna, una casa de familia muy cómoda. La habitación privada con ventilador, agua fría, wifi y sin desayuno costó USD 10. Fue interesante porque estaba fuera del área turística, en pleno barrio garífuna.
Qué hacer:
Además de recorrer las callecitas del pueblo para observar de cerca a esta gente tan diferente, hay algunos paseos para hacer.
En las agencias de turismo venden una excursión muy barata de todo el día a Siete Altares y Playa Blanca. Altamente recomendable. Se sale en lancha. La primera parada es Siete Altares, un riacho que desemboca en el mar, con un lecho de piedra que forma pozas y caídas de agua, más exactamente siete, de ahí su nombre. Lo que se hace es remontar el curso de agua a pie, por el borde o por el medio. Recomiendo llevar calzado de trekking o zapatillas, porque el camino en ojotas por las piedras y las ramas se hace bastante difícil (pero no imposible). Se puede nadar en las pozas de agua. La segunda parada es la fantástica Playa Blanca. No tan blanca, pero de arena muy clara, con un mar Caribe verde oscuro y turbio, pero con agua tibia. Lo interesante de la playa es la vegetación selvática que se funde casi con el mar, con ramificaciones de formas psicodélicas. Salvo en un sector donde la playa es amplia, en el resto es apenas una fina línea de arena. USD 1,25 por quedarse, pero eso incluye uso ilimitado de reposeras, hamacas paraguayas que cuelgan de palmeras, red de vóley, con buena atención por parte de la gente del parador. Venden, además, unos cocos amarillos que tienen mucha agua. La estancia en la playa es de 3 horas. El regreso a Livingston en lancha dura 1 hora.
Otro paseo es ir a pie por la costa (desde donde termina la calle principal) o en taxi hasta la playa Quehueche. La caminata dura 45min aproximadamente. Tiene restaurante, hotel, reposeras, muelle. Es un lugar muy lindo. No se cobra entrada.
Recomiendo probar el plato típico garífuna: el tapado. Es una sopa de coco y plátano con pescado y mariscos, delicioso. Costaba alrededor de USD 12.
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